EL CINE INFANTIL, EL PENSAMIENTO ÚNICO Y LA INFANCIA CONTESTARIA

By | 2017/09/29

EL PENSAMIENTO ÚNICO

Al respecto del “pensamiento único: “Los medios para manipular hoy en día no tienen parangón con los de otros tiempos. A veces me paro a pensar qué habría sido del mundo si Goebbels hubiera tenido Internet, móviles y todo esto. Los nazis lograron convencer a mucha gente en Alemania y otros países europeos sólo con la radio, la prensa escrita y algunos noticiarios y películas de Leni Riefenstahl. Con los medios actuales, la guerra la habrían ganado los nazis y el mundo sería nazi. Si es que no lo es de alguna manera.” (Del escritor español Javier Marías, al presentar Berta Isla su nueva novela.)

“Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento, se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. No deja que surja resistencia alguna contra el sistema.” Byung-Chul. Filósofo y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

Como consecuencia de las actividades comerciales con conductas de índole monopólicas que las empresas distribuidoras norteamericanas aplican para favorecer la comercialización de sus producciones infantiles en el mercado local, se advierte que no solamente buscan la abultada rentabilidad económica que les proveen sino que también, y fundamentalmente en el público infantil, pretenden instaurar el “pensamiento único” -hijo dilecto de la globalización. Parafraseando a Herbert Marcuse es un “tipo de pensamiento impuesto por las clases  dominantes y los medios suministradores de información de masas que está poblado de hipótesis que se autovalidan y que, repetidas de forma incesante y monopolísticamente, se tornan en definiciones hipnóticas o dictados.» Pero los ideólogos del neoliberalismo en su constante trabajo de seducir a los ciudadanos con nuevas caras del pensamiento único se encontraron con una expresión maravillosamente expresada por el Chavo del Ocho “…no contaban con mi astucia”, que destaca la fortaleza de las infancias latinoamericanas y que Emir Sader concluye cuando dice que (…) Hay que borrar las políticas que han caracterizado un cierto número de países de América Latina, porque ellas desmienten el pensamiento único. Hay que borrar de la conciencia de la gente que es posible hacer políticas distintas de las que todavía dominan el mundo. www.pagina12.com.ar/48807-latinoamerica-contra-el-pensamiento-unico.

EL PENSAMIENTO ÚNICO Y LA INFANCIA CONTESTATARIA

Las obras audiovisuales infantiles no pueden abandonar su razón de ser -o sea la existencia de los niños-, y carecen de sentido si no incorporan en sus producciones la cualidad que los identifica y los hermana transversalmente cualquiera sea su nacionalidad, idioma o color, y que tanto los hace sufrir: ser contestatarios. Una cualidad que los define como inconformistas, críticos, rebeldes, impugnadores, descontentos.

Es posible que los ideólogos del “pensamiento único” estén convencidos que pueden impregnar y conducir las acciones de los chicos con una “educación bancaria” tal como la definía Paulo Freire  ( ver en: https://es.wikipedia.org/wiki/Educaci%C3%B3n_bancaria) o el mismo John Watson cuando estableció la teoría conductista: es célebre su frase, que él mismo admitió como exageración, en la que sostiene que tomando una docena de niños cualquiera, y aplicando técnicas de modificación de conducta  podría conseguir cualquier tipo de persona que deseara: Denme una centena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger —médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón— prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados.  https://es.wikipedia.org/wiki/John_B._Watson

EL CINE INFANTIL COMO AVANZADA DEL PENSAMIENTO ÚNICO.

El cine es la expresión de la que se nutrieron todas las expresiones audiovisuales y en la actualidad es el cine el que se nutre, recibe y utiliza todas las aplicaciones tecnológicas y sus correspondientes modos de relatos. El cine infantil y el cine de aventuras (que en su gran mayoría conforman el universo de películas dirigidas a las audiencias infantiles) son los que más utilizan los recursos tecnológicos y, por supuesto, son las producciones provenientes de las usinas norteamericanas, las únicas que se muestran en las pantallas y pantallitas que componen el universo audiovisual, las que conmueven a todos los espectadores y particularmente a los niños y a los jóvenes.  Sin menoscabar y mucho menos desvalorizar los avances tecnológicos es también necesario examinar si estos pueden ser recibidos como aparecen manifiestos en las pantallas o analizarlos como imprescindibles herramientas narrativas para profundizar el “discurso único” presente en las producciones. Narrativas que utilizan las asombrosas posibilidades de las tecnologías para mantener despiertos los sentidos y adormecidos los sentimientos y las emociones que podrían despertar reflexiones críticas. Un discurso del que los espectadores infantiles (y también los adultos) son receptores pasivos.  Según Lippman*, (…) en una democracia con un funcionamiento adecuado hay distintas clases de ciudadanos, una que toma decisiones, ejecuta, controla en los aspectos ideológicos, económicos, políticos, y otra la mayoría, que llama el “rebaño desconcertado”, cuya función es la de ser espectadora y no miembros activos. Para Herbert Marcuse** “Los medios crean una estructura de dominación, bajo la apariencia de una ‘conciencia feliz’ que inhibe la posibilidad de cambio hacia la liberación. Los medios de comunicación, a través de un lenguaje informal, no dan explicaciones ni ofrecen conceptos, sino que aportan imágenes”. 

EL CINE INFANTIL CONTESTATARIO TRINCHERA CONTRA PENSAMIENTO ÚNICO

En la medida que los paradigmas de las producciones norteamericanas continúen siendo totalizadores y los productores y creadores locales crean en sus dogmas, difícilmente generen producciones dirigidas al público infantil. La superioridad tecnológica, las inversiones monetarias, las experiencias en ése género y el monopolio que las distribuidoras norteamericanas ejercen sobre los mercados impidiendo la comercialización de películas nacionales confluyen en desanimar posibles iniciativas y en consecuencia ayudar a sostener la creencia de que el cine infantil norteamericano es el que más se preocupa y mejor comprende y entretiene al público infantil y adolescente. ¿Debemos entonces deponer nuestros esfuerzos en producir nuestras obras o deberíamos analizar y valorar los adelantos tecnológicos para adaptarlos a nuestras posibilidades? ¿Son las dificultades para exhibir nuestras producciones infantiles las que desaniman a los creadores cinematográficos a producir películas para nuestras infancias? ¿Es la ignorancia de nuestros directores y productores acerca de las posibilidades expresivas del cine infantil la causa de esa orfandad? Preguntas a desarrollar en las próximas entradas.

El “pensamiento único” seguirá dominando y estando muy presente en la medida que los medios audiovisuales dirigidos a las audiencias infantiles, y no tan infantiles, continúen su trabajo colonizador e imperial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

*Walter Lippman (1889-1974) uno de los periodistas más conocidos por la prensa estadounidense en los años 20, luego se dedicó por completo al estudio de los medios de comunicación.

**Herbert Marcuse (1898-1979):  filósofo marxista y miembro de la corriente crítica denominada “Escuela de Frankfurt”

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