LOS MEDIOS AUDIOVISUALES HEGEMÓNICOS Y LAS INFANCIAS

By | 2019/11/04

Las «Aventuras de Nahuel» Largometraje infantil. Dir.Alejandro Malowicki

«El capitalismo ha convertido en normal lo inaceptable».Ken Loach

Se sabe que les niñes a través de los juegos, sean éstos los denominados tradicionales y/o digitales o como cuando utilizan ese tiempo en ver películas, programas o series en las diversas pantallas y pantallitas adquieren conocimientos, conductas y también visiones acerca del mundo en el que están comenzando a insertarse y comprender.

Por todo ello es imprescindible insistir en la imperiosa necesidad de incrementar las producciones audiovisuales locales y latinoamericanas a los fines de que enriquezcan sus imaginarios simbólicos, fortalezcan sus identidades y que al transitar sus etapas evolutivas tengan acceso a producciones y contenidos locales y no como en la actualidad que en su abrumadora mayoría provienen de las usinas norteamericanas.

Es evidente que los mercados así como están son funcionales tanto a las empresas norteamericanas y a las empresas locales asociadas como a los responsables de las áreas audiovisuales de algunos gobiernos locales porque, como las producciones infantiles norteamericanas ocupan todos los espacios parecería que se piensan eximidos de invertir, incentivar y legislar para proteger a sus industrias culturales fortaleciendo la idea de que las producciones norteamericanas son las únicas que se ocupan de entretener  a los niñes y adolescentes que viven en nuestro continente. En relación a esto último me permito contarles una anécdota personal que viví en el 2015 unos días después del estreno de “Las aventuras de Nahuel” una de mis películas infantiles. Resulta que invito a un amigo mío a verla junto a su nieto. Días después me llama para decirme que les había gustado la película pero además me comenta que cuando lo invitó a su nieto de 7 años a ver una película infantil argentina él le dijo: “… qué raro porque yo creía que solo los norteamericanos hacían películas para chicos”.

Este panorama genera ganadores y perdedores. Entre los primeros están los que desarrollan sus acciones comerciales en el “mercado” y entre los segundos están los espectadores, los profesionales que adolecen de la falta de trabajo, las empresas pymes que producen obras audiovisuales con contenidos locales y que al momento de enfrentar la distribución y exhibición de sus producciones deben soportar todas las injustas desventajas de un mercado de productos audiovisuales dominado por las grandes empresas multinacionales que con sus prácticas monopólicas sin los límites jurídicos que les deberían imponer los Estados se obstinan en no respetar el derecho explícito en el art.17 de la Convención del niño que dice: el niño tiene derecho a recibir información (a través de los medios de comunicación) que sea variada e imparcial: a. El Estado debe garantizar que los medios de comunicación (la radio, la televisión, los periódicos, etc.) brinden a los niños información útil; b. Deben favorecer el desarrollo del conocimiento y la comprensión de otras culturas; c. Deben alentar la producción de libros para niños; d. Deben alentar a los medios de comunicación a tomar en consideración la cultura y el lenguaje de los niños pertenecientes a las minorías; e. El Estado debe protegerle de cualquier información que pueda ir en contra de su bienestar.

Como consecuencia de lo afirmado deriva otra cuestión. Me refiero a la absoluta ausencia de los verdaderos valores que conforman el concepto de “diversidad cultural”, incluyendo a las diferentes culturas desde una perspectiva histórica, sociológica y antropológica y tomando en cuenta las diferencias sociales y económicas de las infancias que conviven dentro de un mismo país.  

La Declaración Universal sobre Diversidad Cultural afirma que la diversidad cultural como realidad de nuestro mundo debe expresarse en las políticas de pluralismo cultural y establece que la cultura no es una mercancía más, y otorga a los Estados el derecho soberano de impulsar y proteger su producción cultural, material e inmaterial, contra toda medida que consideren una amenaza. EEUU se opone a ello sosteniendo el “libre mercado” argumentando que una verdadera diversidad cultural, es la que defiende las libertades individuales para que todos puedan tener “libertad cultural” y “disfrutar de sus propias expresiones culturales y no de las impuestas por los gobiernos”. En pocas palabras, el modelo de Estados Unidos impone el libre mercado neoliberal y capitalista como norma primordial para los artistas sin importarle las asimetrías entre sus empresas de accionar cuasi monopólico y las pymes locales, el Art.1 de la  Declaración de la Unesco sobre la Diversidad Cultural expresa que “La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. (…) la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos.

A todo esto, las estadísticas nos dicen que durante las vacaciones de invierno del 2019, se exhibieron 8 películas infantiles norteamericanas que recibieron a 18.860.282 espectadores y solo 2 argentinas recibieron 35.470 espectadores.

Que 7 de las 8 señales infantiles que se ofrecen en el cable se producen en Estados Unidos y que Pakapaka siendo la única señal infantil argentina y pública no la pueden ver todes les niñes porque Cablevisión, el mayor operador del cable en la Argentina no la incluye en su grilla básica.

En cuanto a YouTube: el 70% de los contenidos que ven se originan por las recomendaciones automáticas de la plataforma, generando un tipo de adherencia y adicción sin precedentes en el consumo de video en línea.

¿Pueden les niñes continuar viviendo como si estuvieran dentro de “la caverna”, tal como la describe Platón en La república, enjaulados en un mundo que los medios hegemónicos definen libre y democrático pero sin conocer ni las ideas, ni los juegos, ni los deseos ni las necesidades de las infancias con las que conviven en sus propios países y de las que viven en otros países?

Es imprescindible que nuestros niñes y adolescentes “jueguen” con obras audiovisuales nacionales y latinoamericanas.

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