LA MOTION PICTURE, EL CINE ARGENTINO INFANTIL Y LA FUTURA LEY DE CONVERGENCIA

Durante las últimas semanas se desarrolló un conflicto en el sector cinematográfico de nuestro país que si bien tuvo como disparador las extemporáneas e ilegales destituciones (aunque figuren como renuncias) del presidente del INCAA, Lic. Alejandro Cacetta y del Rector de la ENERC (escuela de cine que depende del INCAA) Pablo Rovito, por parte del ministro de Cultura Avelluto, rápidamente todos los sectores de la industria hicieron conocer a la sociedad que tras ese hecho conjuntamente con las acusaciones de supuestos hechos de corrupción de algunos funcionarios , se escudaba otros objetivos: intervenir al Instituto violando su autarquía y autonomía para quitarle sus recursos económicos que conforman su “Fondo de fomento”. Objetivos ya esbozados en el proyecto de ley de la próxima reforma impositiva y/o con intenciones de incluirlo cuando se redacte la nueva ley llamada de “Convergencia” que suplantaría a la derogada “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”. Con la rápida y efectiva movilización de los estudiantes y docentes de la ENERC conjuntamente con todo el sector cinematográfico y la total adhesión de los que conforman el campo de la cultura se ha logrado, por ahora, reducir el peligro de lo que se había propuesto el gobierno a través de su ministro de cultura con el apoyo de los medios de prensa nacionales más importantes.

Pero a su vez, y ése aspecto creo que no fue previsto por las autoridades, y gracias a las campañas que en defensa del cine se desarrollaron a través de las redes sociales conjuntamente con las manifestaciones en la calle, fue hacer visible a la población que los recursos de los que se nutre el Fondo de Fomento del INCAA para promover y apoyar la producción del cine nacional provienen de los propios espectadores a través del impuesto del 10% que cada uno abona al ver una película sea argentina o extranjera y de un importante porcentaje que las teleradiodifusoras abonan al Estado en concepto de utilizar su espectro radioeléctrico, importe que surge de sus facturaciones publicitarias o sea de los consumidores o sea también de los espectadores. El cine se autofinancia con los fondos que aporta la ciudadanía. Y con esa ¡verdad! echar por tierra las “mentiras” con que infinidad de veces los medios hegemónicos nacionales intentaron y continúan intentando atacar al cine nacional acerca del origen de sus recursos.

El cine infantil (que no solo es el que se produce con dibujos animados sino que también con películas llamadas de acción viva) fue y es un género que  desde hace muchos años está muy mal abordado por el Instituto Nacional de Cine y Artes  Audiovisuales (INCAA) tanto en lo que se refiere al apoyo a sus producciones como y fundamentalmente en el esencial campo de la exhibición, dónde son las películas norteamericanas bautizadas “tanques” (por algo será) las que dominan las aproximadamente 800 pantallas en todo el país. Sobre todo y teniendo en cuenta que en particular durante las vacaciones de invierno y verano las películas norteamericanas se presentan con un promedio de 300 copias cada una. Esta realidad exige que el INCAA asuma la responsabilidad de dictar nuevas resoluciones que garanticen y privilegien la exhibición de nuestras películas, en nuestros cines y para nuestras infancias.

La Motion picture.La comisión especial formada para la redacción de la Nueva Ley de Comunicaciones realizó una serie de convocatorias a ciertos sectores que considera importantes para conocer sus opiniones sobre cómo debería ser esta ley. Entre las empresas invitadas estaba la Motion Picture Association of America (MPAA), una compañía que reúne a las productoras norteamericanas más importantes que producen el 80% de las películas hechas en Hollywood, y que en relación a la exhibición cinematográfica opinaba incluir en el capítulo “Cuotas” del proyecto de ley estos conceptos:

Entendemos que existe una conciencia nacional respecto de la importancia económica de las industrias creativas en Argentina, como se demostró mediante diversas políticas públicas para financiar proyectos culturales.

Como principio general, no creemos que las cuotas de contenido local obligatorio sean útiles para el desarrollo del mercado, ya sea que se apliquen a cines, televisión de pago o plataformas en línea.

En muchas instancias, las cuotas no tienen en cuenta las expectativas de la audiencia y no permiten que el mercado crezca de acuerdo con el gusto del consumidor. Por ejemplo, las cuotas de pantallas en Brasil no pudieron aumentar el éxito de taquilla de las películas locales. Nos complacería continuar con un debate sobre cómo promover mejor las industrias culturales, en consonancia con las prácticas comerciales justas.

Finalmente, se debería permitir que la demanda del consumidor y las fuerzas del mercado impulsen la innovación y el crecimiento futuros en el panorama audiovisual.

A buen entendedor pocas palabras…

 

 

Un pensamiento en “LA MOTION PICTURE, EL CINE ARGENTINO INFANTIL Y LA FUTURA LEY DE CONVERGENCIA

  1. MIRIAM NORA GVIRTZ

    apoyo a la propuesta de un CINE NACIONAL PARA LAS PRIMERAS INFANCIAS
    ADELANTE ALEJANDRO Y EQUPO

    Responder

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