LA EXHIBICIÓN DE PELÍCULAS INFANTILES EN SALAS DE CINE NO RESPETA LO ESTABLECIDO EN LA CONSTITUCIÓN NACIONAL.

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LA EXHIBICIÓN DE PELÍCULAS INFANTILES EN SALAS DE CINE NO RESPETA LO ESTABLECIDO EN LA CONSTITUCIÓN NACIONAL.

1.- En las políticas referidas a la exhibición de películas infantiles en las salas de cine existe un criterio que tiende a alejar las políticas públicas de la “Convención sobre los Derechos del Niño” (incorporada con fuerza de ley en la Constitución Nacional) y en consecuencia con lo colectivo. Resultando una actitud poco protectora de la infancia.

Artículo 3 de la Convención sobre los Derechos del Niño

En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño.

Las dificultades para que las producciones nacionales se encuentren con su público tienen su origen en el cuasi monopolio que ejercen las filiales de las distribuidoras norteamericanas, con la connivencia de las empresas exhibidoras locales, al okupar con sus “tanques”[1] y a modo de blitzkrieg, casi la totalidad de las pantallas de todas las salas de cine del país.

Y también por las ineficientes resoluciones dictadas por las diferentes gestiones del INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales) referidas a la denominada “cuota de pantalla” y a sus exiguos controles para fiscalizar el cumplimiento de las mismas.

2.- Siendo “el interés superior del niño” el carácter prioritario de la “Convención sobre Los Derechos del Niño”, la magnitud ética del tema no resiste ninguna argumentación que la someta a las consideraciones del “mercado”. Fundamentalmente porque se trata de proteger al niño como “sujeto de derecho” y no como “objeto de consumo”, procurando su bienestar, crecimiento y desarrollo.

 Artículo 13 de la Convención sobre los Derechos del Niño

El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño. (El destacado en negrita es del autor del presente artículo).

¿Puede el niño ejercer los derechos explicitados claramente en el artículo de referencia si no accede a las informaciones, comunicaciones y promociones sobre las producciones nacionales infantiles?

¿Pueden los productores de películas infantiles nacionales y los distribuidores independientes invertir en los medios de comunicación (a los que usualmente se recurren), para que sus propuestas lleguen a los niños y a los adultos y todos puedan elegir en libertad y democráticamente las películas que el mercado ofrece?

Son preguntas cuyas respuestas necesitan de la acción conjunta de todas las entidades públicas y privadas para generar los cambios que favorezcan el “interés superior del niño”.

3.- La realidad planteada en relación al cine infantil y la exhibición en salas es similar a lo que sucede con la emisión de programación infantil en las pantallas de televisión de aire y de cable y revelan que las autoridades públicas no cumplen con su obligación de hacer respetar a las empresas de medios audiovisuales privadas e inclusive a los canales públicos, a producir y exhibir producciones nacionales infantiles y de esa manera alejar a las niñas, a los niños y a los adolescentes, de sus derechos explicitados en la “Convención sobre los Derechos del Niño” (que forma parte de la “Constitución Argentina”) habida cuenta que los instrumentos internacionales de derechos humanos poseen jerarquía constitucional y plena operatividad [2]

 Artículo 17 de la Convención sobre los Derechos del Niño

Los Estados Partes reconocen la importante función que desempeñan los medios de comunicación y velarán por que el niño tenga acceso a información y material procedentes de diversas fuentes nacionales e internacionales, en especial la información y el material que tengan por finalidad promover su bienestar social, espiritual y moral y su salud física y mental. (El destacado en negrita es del autor del presente artículo)

Los contenidos que nuestras infancias reciben a través de la televisión de aire y de cable como por las pantallas y pantallitas digitales como las PC., celulares y tabletas, son en su casi totalidad provenientes de las usinas de producción y distribución norteamericanas.

Las posibilidades de que estas pantallas emitan producciones nacionales para el público infantil y juvenil, sin duda los que más las transitan, están íntimamente ligadas al establecimiento de una legislación inspirada en los derechos explicitados en la Convención que exija el cumplimiento de los mismos y la inclusión obligatoria en sus programas de estudio de materias específicas dedicadas a la producción de contenidos infantiles tanto para el cine como para la televisión y demás pantallas digitales.

[1] Acepción con que se denomina a las películas norteamericanas infantiles que se estrenan durante principalmente las vacaciones de invierno y verano.

[2] Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fallo CS.1992. Ekmekdjian c/Sofovich: Derecho de Réplica. Buenos Aires, considerando 20

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