EL NEOLIBERALISMO Y EL CINE INFANTIL EN LAS PANTALLAS Y PANTALLITAS

By | 2019/07/19

EL NEOLIBERALISMO Y LOS MEDIOS AUDIOVISUALES PARA LAS INFANCIAS.

En una sociedad atenazada por las políticas económicas y culturales del neoliberalismo con sus injustas consecuencias derivadas todas de la infame concentración de las riquezas en unos pocos, ¿es posible una producción audiovisual democrática dirigida a las infancias? ¿En un «mercado» en el que los medios se ocupan cotidianamente de confundir a las personas y en consecuencia a lxs niños y jóvenes a no discernir entre la ficción y la realidad es posible una producción audiovisual democrática?  ¿No será que hacer producciones audiovisuales seriamente pensadas y realizadas implicaría despertar a los niñ@s (y a los no tan niños) de la somnoliente alienación que la instalación de los paradigmas culturales neoliberales vernáculos y norteamericanos esparcen y exhiben en todas las pantallas y pantallitas?

La reconciliación neoliberal no consiste en una sociedad igualitaria sino en una sociedad crecientemente desigual en la que los pobres reconozcan la legitimidad de la riqueza y se resignen culposamente a su suerte. www.pagina12.com.ar/129983-el-blindaje-perforado

Así como la democracia con concentración económica no es democracia, la desigualdad audiovisual neoliberal que se manifiesta en la imposición del «discurso único» tampoco es democracia. Algunos anhelan que “una frase”, “una imagen”, “un mensaje”… tengan el poder, por sí, para convencer a los destinatarios de ser y hacer lo que quieren los genios de la comunicación fabricantes de publicidad o propaganda, así se disfrace de periodismo, cine, televisión, radio o “influencers” en internet con sus “redes sociales”. El fetichismo de la comunicación individualista y mercantilizada. www.paraguaymipais.com.ar/opinion/todos-quieren-ser-goebbels-infiltraciones-ideologicas-colonizantes/

EL CINE INFANTIL DEL NEOLIBERALISMO

Si hablamos de las infancias en riesgo no solamente hablamos de aquellas que sufren la ausencia de alimentos y de una digna existencia sino también de las que sin experimentar el dolor en sus barriguitas carecen de la posibilidad de encontrarse con contenidos audiovisuales que los «contengan» ofreciéndoles respuestas a su curiosidad y afán por conocer sus orígenes culturales y culturas originarias, su idioma tal como es hablado por sus familias, sus amistades y sus maestros.

Si bien las obras audiovisuales tienen como objetivo el de entretener y participar de los momentos lúdicos de las infancias, para cumplir con esas metas los medios concentrados cuentan  con el «libre mercado» o un mercado liberado totalmente (y con la complicidad del Estado para defenderlo) permitiendo que las películas infantiles provenientes de las usinas de producción norteamericanas sean exhibidas simultáneamente en todas las pantallas del país dejando sin ellas a las pocas películas de origen nacional y en consecuencia sin que las infancias gocen de la posibilidad de emocionarse con los aspectos propios de su cultura. Porque así como para el capitalismo  el niño es un «objeto de consumo» y al cine infantil se lo valora por el resultado de las taquillas, el cine infantil que se dirige a los niños considerándolos «sujetos de Derecho» tiene el valor de entretenerlos, de participar en su desarrollo y el de ayudarlos a valorar las cualidades del dialogo por la paz.

¿MÁS PANTALLAS Y PANTALLITAS ES MÁS DEMOCRACIA?

Refiriéndose a la identidad del lenguaje audiovisual, el realizador ruso Sergei M. Eisenstein decía que el cine opera de la imagen a la emoción y de la emoción a la idea. Expresarse audiovisualmente significaría, pues, comunicar las intenciones en el acto mismo de suscitar emociones. Es una forma de expresión que moviliza la sensibilidad, la intuición, las emociones. Es así como funciona la expresión audiovisual…y teniendo en cuenta a los espectadores infantiles podemos entender mejor el alcance de éstas palabras abriendo los ojos y los oídos a los contenidos que para ellxs se emiten en las pantallas y pantallitas.

 

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