¿EL CINE INFANTIL DEBE SER EDUCATIVO?

By | 2018/11/14

¿ El CINE INFANTIL DEBE SER EDUCATIVO?

Es interesante tener en cuenta que en Argentina y también en muchos países de Latinoamérica, Centroamérica y el Caribe, cine infantil es a veces interpretado como un sinónimo de cine educativo. Quiero decir con esto que para muchos hacer películas para los niños significaría tener que hacer películas educativas. O sea que no serían películas infantiles las que no fueran a su vez educativas. Fíjense que cuando hablamos del cine infantil norteamericano o de otros países de Europa por ejemplo, no las miramos con ése prejuicio o ése paradigma que todavía existe en nuestras culturas.

Yo creo que ése paradigma impregna no sólo a los espectadores sino a los productores y directores que piensan que si hicieran una película infantil deberían crear guiones con una fuerte presencia de temas con miradas educativas. Y esto les quita interés para abordar una película infantil. ¿Por qué se pensaba o todavía se piensa que una película infantil debe ser primordialmente educativa y por qué no si la película es norteamericana, italiana, francesa o de cualquiera de otros países? Esta idea de asociar al cine infantil con el cine educativo no es solamente en el cine, sucedió y todavía sucede (aunque con menos incidencia) en la literatura infantil. Lo que me hace pensar que para los adultos el entretenimiento que tiene que estar presente en una película como en un libro no sería prioritario Es cierto que éste paradigma o malentendido ya no está tan presente entre los adultos porque la presencia de las películas extranjeras que sí fueron producidas teniendo en cuenta que antes que nada se trata de contar bien las historias y en consecuencia hacer películas y escribir libros entretenidos, hizo que fuera diluyéndose ésa idea que no solamente es errónea sino que además ayudó bastante para que no se desarrollara la producción de películas infantiles. Y creo que fue, por lo menos en los países dónde se desarrolló la televisión educativa por ejemplo en nuestro país con Pakapaka, dónde se comenzó a discernir con claridad que el cine educativo o la televisión educativa es otro género muy importante pero diferente al que denominamos cine infantil.

De todos modos creo que todavía persiste en el imaginario de que todo lo que los adultos deben darles a los niños tiene que ser “educativo”. Pero también éste “malentendido” tiene que ver con una mirada de los adultos a las infancias encubriendo actitudes represoras, porque no nos olvidemos que leer un libro o gozar de una película ocupa los momentos lúdicos de los niños y que transitan gozando de la libertad, y si todos sus juegos  debieran ser “educativos” desconocerían los goces que les provee la libertad.  Para jugar hay que aprender a gozar de la libertad. Para crear también.

 

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