“En los cuentos infantiles hay mucha verdad”

By | 2012/02/11

Tiempo Argentino

Alejandro Malowicki, director de las aventuras de Nahuel

“En los cuentos infantiles hay mucha verdad”

Publicado el 23 de Julio de 2011

Nahuel

Por Juan Manuel Strassburger
En plenas vacaciones de invierno, y a pesar de los cientos de salas ocupadas por los grandes estrenos internacionales, se exhibe una producción argentina realizada por el mismo director de aquel Pinocho de 1986.

La historia de un chico que se cree abandonado, sale a buscar a su madre y en el ínterin vive una aventura con un gato llamado Busca, es el planteo inicial de Nahuel, el estreno de factoría nacional que llegó esta semana a los cines. “La infancia abandonada es una temática que me interesa mucho. Verla tratada en una historia te pega. Cuando veo a los chicos abandonados, pienso: ¿Cuántos chicos nos estamos perdiendo? Eso me duele profundamente. Por el chico y por lo que ese chico ya no nos va a poder dar”, dice Alejandro Malowicki, director y guionista del film.
Y agrega: “En el medio, mientras trabajaba con la historia, se me cruzaron las leyendas de nuestras culturas aborígenes, y me di cuenta de que había un abandono general de la sociedad hacia esas culturas. Había un link en común con la historia de Nahuel. Y me propuse vincularlas.” La forma de lograrlo fue utilizando dos técnicas cinematográficas diferentes: dibujos y títeres.

–A nivel técnico, ¿qué problemas trajo utilizar dos técnicas?

–¡Muchos! Pero la solución fue interrelacionar esos dos lenguajes. Integrarlos en la narración. Que Nahuel y Busca, el gato, se interesaran por las leyendas.

–¿Y qué desafíos te planteó como director?

–Mi objetivo fue siempre hacer cine y televisión para la infancia. Es mi vocación. Comunicar historias para chicos. Es lo que me sienta más cómodo. El desafío es siempre contar bien una historia. Es algo que tenés que hacer con cualquier película, pero en el caso del cine para chicos es más complejo porque además te obliga a pensar en el espectador. Tenés que manejarte con un
conocimiento externo que no siempre es fácil de entender.

–O sea que es una exigencia distinta hacer cine infantil.

–Claro, porque tenés que pensar en vos como autor pegado al co autor que es el espectador. Trabajás en equipo aunque no quieras. Si no, no es una película para chicos. Sabiendo también que uno no puede ni debe transformarse en chico.

–Las narraciones infantiles tienen sus códigos, ¿cuáles te interesaba reproducir o respetar?

–Soy un enamorado de los famosos cuentos de hadas, porque tienen la maestría de poder meterse en la mentalidad de un chico. Narraciones donde no importa tanto el “qué” sino el “cómo”. Hansel y Gretel, por ejemplo, que cuenta uno de los grandes miedos infantiles: el ser abandonado por los padres. En los cuentos infantiles hay mucha verdad de lo que siempre nos pasa.

–Respecto de Pinocho, que estrenaste en 1986, ¿qué incorporaste y qué mantuviste como director?

–Busqué otro mecanismo de comunicación. Aquella tenía actores y acá están escondidos porque son los titiriteros (risas). Lo que mantuve es el origen de ambas películas. Pinocho salió de un cuento clásico y Nahuel también tiene ese componente a través de las leyendas. No casualmente son dos personajes que salen a buscar a sus madres. Después, lo que incorporé es mi experiencia como adulto. ¡Espero que no hayan sido en vano todos estos años!

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