¿SERÁ POSIBLE?

By | 2012/11/01

Por el Lic. Alejandro Malowicki (1):
¿Por qué los responsables de diseñar los programas de estudio en la mayoría de las escuelas de cine y de televisión de mi país (2) no incluyen materias para qué los estudiantes aprendan a encarar la realización de producciones audiovisuales dirigidas a las audiencias infantiles? ¿Será que ignoran que también son otro camino de expresión creativa y fuente laboral para los futuros profesionales? ¿Será que no les importa que los niños como espectadores de las obras audiovisuales que hoy se realizan para ellos, mañana sean los mismos que comprendan y gocen las obras para adultos? ¿Será que cuando preparan a sus estudiantes no les informan acerca de la importancia que tienen los espectadores en el proceso creador audiovisual? ¿Será que ellos mismos viven una “ausencia” de la infancia desde el momento que ésta no les significa acreencias económicas? ¿Será que realmente no les importan las infancias de su país? ¿Será que se olvidan de la existencia de creadores que dedicaron y dedican sus obras a los niños y jóvenes como H.Miyasaky, Manuel García Ferré, Jim Henson, Walt Disney, Michel Ocelot, Spike Jonse y tantos otros grandes creadores del arte cinematográfico? ¿Será que no se remiten a reavivar sus memorias emotivas y así recordar el placer que les generaba ir al cine cuando eran niños o divertirse mirando dibujos animados en la televisión? ¿Será que con la presencia de las películas norteamericanas invadiendo con sus tanques-películas las pantallas, creen que ellas son portadoras de lo que nuestros niños necesitan? ¿Será que no les importa que sus hijos, nietos, sobrinos sigan “enriqueciendo” sus imaginarios con las propuestas imaginativas y conductivas de las producciones estadounidenses? ¿Será que no les importa la inclusión de producciones nacionales para que éstas los entretengan y diviertan con historias contadas por nuestros creadores? ¿Será que desconocen que las obras dirigidas a las primeras etapas de las infancias, cuando estuvieron bien realizadas, muy bien difundidas, distribuidas y exhibidas, fueron las que más “taquillas aportaron” al crecimiento de nuestra industria audiovisual, pero que gracias a sus ausencias en nuestras pantallas, las casas distribuidoras y exhibidoras de EEUU se llevan las ganancias? ¿Será que no les importa enterarse que las nuevas pantallas digitales están necesitando más y más contenidos para las infancias, desde el momento que son ellas las audiencias que más incursionan en esas nuevas expresiones audiovisuales? ¿Será posible que siendo responsables de educar a los estudiantes de cine manifiesten la “ausencia” de las infancias en los programas de estudio que elaboran ignorando las consecuencias de tal ausencia para el futuro del cine, la televisión y todas las pantallas digitales presentes y por venir en nuestro país?

Es hora de cambios. Como los que representa la señal educativa del Ministerio de Educación “Pakapaka”. Pero también es hora que las infancias sean tenidas en cuenta con el único objetivo de divertirlas con historias propias de nuestras diversidades culturales y gocen el placer del entretenimiento.
Es hora que esos cambios generen también el interés por la docencia en ésta materia. Es hora de incrementar las producciones dirigidas a los niñ@s y a los jóvenes para también colaborar al efectivo cumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual instruyendo a los futuros profesionales para que así puedan producir más y mejores obras para las infancias y éstas ocupen las pantallas en todos los espacios que prevé la Ley.

Es hora que los responsables de la creación de los programas de estudio de las escuelas de cine, de televisión y de las artes digitales también se ocupen de interesar e instruir a docentes para que aprendan y enseñen éste maravilloso lenguaje audiovisual imprescindible para entablar un dialogo con nuestras infancias.

Es cierto que los directores y productores independientes de obras audiovisuales para niñ@s y jóvenes tenemos muy serios problemas para que nuestras obras se exhiban en nuestras pantallas, y no solamente por culpa de los films-tanques estadounidenses, que la tienen y muy grande – incluyendo la deficiente acción del Estado para controlar sus invasiones -, sino también porque son necesarias más producciones para enriquecer los valores expresados en la Convención Internacional del Niño ¡en forma de historias que los entretengan y diviertan!
Es cierto también que la experiencia que tenemos los profesionales de nuestro país en la producción de películas y programas de televisión para las infancias es escasa, ¡reconocerlo con sinceridad es imprescindible para incentivar su estudio y, entre otras cosas, ayudar a que se abandone ése concepto desvalorizante y vergonzante que anida en algunos pliegues de nuestras culturas latinoamericanas, muy bien definido por Paulo Freire cuando alertaba que los niños no son floreros vacíos a los que hay que llenarlos de conocimientos!

Por suerte la enorme riqueza de nuestra literatura infantil y las experiencias de sus autores, gracias a los cuales se enriquecen los imaginarios de nuestros niñ@s y jóvenes, nos podrían guiar. Es necesario recurrir a ellos para que nos enseñen como entablan sus diálogos con los lectores e integrarlos en la enseñanza de los medios audiovisuales. Ellos saben cómo emocionarlos y, gracias a esa cualidad, los niñ@s y jóvenes se divierten en el presente y guardan sus relatos en sus memorias para compartirlas con sus generaciones venideras.

(1) Realizador, productor y docente de producciones para las infancias.
(2) En nuestro país, que se caracteriza por tener una importante cantidad de escuelas de cine y televisión, con una importante población de estudiantes, solo se imparte ésta disciplina en el ENERC, escuela de cine dependiente del INCAA, en la Carrera de Diseño Imagen y Sonido en la FADU/UBA, y en los talleres que dicta el autor de ésta nota quien es el creador de éstas materias en los establecimientos mencionados.

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