¿PORQUÉ UNA PELÍCULA PARA NIÑOS SOBREVIVE AL TIEMPO GOZANDO SIEMPRE DE PLENA ACTUALIDAD?

By | 2013/11/22

Y la respuesta no surge en mi con palabras sino con imágenes, imágenes de diferentes películas infantiles, nuevas y viejas, ajenas y propias y todas con la misma frescura de cuando fueron estrenadas. Traduciendo ésas imágenes a palabras creo que la razón es que tanto los directores de ayer y de hoy, cuando les contamos historias a los niños, siempre nos ocupamos no solamente de filmarlas de manera entretenida sino que en ellas también exponemos nuestras preocupaciones esenciales con respecto a la vida, nos importa destacar los valores que enaltecen al ser humano, que muestran con claridad quienes son los malos y quienes los buenos, y porqué los buenos son buenos y los malos son malos. Y puesto que también nos remitimos a nuestra infancia, la rescatamos: no la olvidamos. Y cuando nos reencontramos con ella recordamos las alegrías que vivimos y también las angustias y las tristezas. Recordamos nuestras travesuras, nuestros miedos y nuestros deseos niños que reconocemos que son los mismos de hoy aunque estén vestidos con ropas adultas. Porque observamos a los niños y en su indefensión reconocemos la nuestra.

Y cuando somos espectadores de films para niños, también con sus imágenes nos volvemos a adentrar en nuestra infancia y nos reímos y nos emocionamos con los recuerdos que en nuestra memoria subsisten. Y cuando ésas películas no nos gustan ya sea porque están mal hechas o porque sus historias se sostienen sobre valores que exaltan la competencia desleal, o la violencia como herramienta para solucionar diferendos, o la incursión en la sexualidad en términos bastardos, o cuando solo están hechas tratando de inculcarles un modo de vida y de pensar de manera similar a cuando les quieren vender objetos de innecesario consumo para tratar de conformarlos a imagen y semejanza de la sociedad consumista en la que vivimos, digo, cuando éstas películas no nos gustan, nos enojamos con la misma fuerza y expresividad de los chicos, despotricamos y también nos angustiamos al pensar en los que las están viendo y quizás puedan ser convencidos de ésas indecentes propuestas.

Y cuando las escribimos y luego las filmamos también somos muy consientes que nuestras películas sobrevivirán al tiempo y que vivirán con fuerza cuando ya nosotros no existamos. Y cuando nos piden ver nuestra película decenas de veces, con cada uno de sus pedidos gozamos la vida, la gozamos gracias a la gratificación que ellos nos proveen deleitándose y homenajeándonos recordando los diálogos y las canciones que les ofrecimos en las películas. De allí que hacer películas para niños es también una dulce manera de saber que gracias a ellas no seremos olvidados.

Los que nos dedicamos a realizar películas para nuestros niños transitamos con intensidad creadora el largo y dificultoso camino de concretarlas y no olvidamos en ningún momento que la mayor dificultad será intentar exhibirlas en muchas salas de nuestro territorio y que es muy posible que no puedan ser vistas por nuestros espectadores dado que un sistema de comercialización, en nombre de la “libre competencia” permite ocupar las salas solo a las películas norteamericanas. Entonces sucede lo irreparable: nuestros espectadores se alejan de reconocerse, de la posibilidad de identificarse con su cultura, de entretenerse
adentrándose en sus propias necesidades y deseos, de divertirse con las imágenes que a modo de espejo les permiten encontrarse y pensarse y del aprendizaje hacia el conocimiento que les facilite ser activos pensadores de su identidad.
Entonces también nos embarga otro sentimiento difícil de superar: nuestras películas se convierten en una pesada mochila que nos abruma porque no podemos “dárselas”.
De todos modos y a pesar del peso de nuestras mochilas no hacemos más que terminar una película que ya estamos pensando en otra porque confiamos que con nuestros films podremos rescatar las salas y las funciones que los niños necesitan para gozar de ellos. Y que gracias a que las buenas películas infantiles sobreviven a su tiempo gozando siempre de lozana actualidad, conseguiremos que se establezcan las leyes y las reglamentaciones que protejan la exhibición de películas argentinas para niños, conviviendo ellas no solo con las habituales películas norteamericanas sino con las muchas otras que se hacen en casi todos los países del mundo.

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